El puente

A menudo cruzamos puentes para pasar al otro lado en nuestra vida diaria, simplemente como parte de una rutina o de una necesidad física. Podríamos considerarlo algo incluso vulgar, de tan corriente que puede ser, pero en esta ocasión quiero escribir sobre el sentido simbólico de cruzar un puente, es decir, sobre la situación mental y/o emocional que se nos plantea.

En ocasiones, surge en nuestra vida una situación en la que no parece más opción que seguir adelante, afrontando lo desconocido, o volver hacia atrás.

Lo más probable es que escuchemos voces en nuestro entorno que nos aconsejen mantenernos donde estamos o, mejor aún, girar sobre nuestros pies y volver a lo que habíamos dejado, haciendo valer la seguridad del entorno conocido en el que nos movíamos hasta este momento.

Para compensar, es muy posible que haya también alguna idea, propia o ajena, animándonos a dar el siguiente paso hacia el otro lado de nuestro puente.20161204_130609

Llegados a este punto, podemos optar por cualquiera de las opciones, según sea nuestro caso y el peso de los pros y los contras que nos ofrezcan las alternativas pero, si nos resulta difícil tomar una d
eterminación, se me ocurren dos recursos que nos pueden facilitar la tarea.

Desde el punto de vista emocional, incluso espiritual, podremos centrarnos en nuestro corazón y meditar la situación. Si lo hacemos dejando a un lado la mente por un momento, la solución se n
os revela de forma clara, sencilla, despejando las dudas y haciéndonos sentir completamente seguros en la decisión a tomar.

Por otro lado, si preferimos un método más racional, podemos evaluar los diferentes aspectos de nuestras alternativas mediante un DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades), tal
como se hace a la hora de analizar las posibilidades de una futura empresa, por ejemplo.

Para ello sólo necesitamos escribir, sobre cada una de nuestras alternativas (es decir, volver atrás o aventurarnos a “cruzar el puente”): sus debilidades (lo que no deseamos porque supone una desventaja o una pérdida directa), sus amenazas (lo que podríamos perder), sus fo
rtalezas
(lo que es seguro que ganaríamos y supone una ventaja) y sus oportunidades (lo que podrá ser un beneficio en el futuro y, aunque no es seguro, podríamos conseguir).

Llevándolo al terreno
de la evolución personal, podríamos analizarlo así: lo que no tengo y tampoco quiero (amenazas); lo que sí tengo pero no quiero (debilidades); lo que no tengo pero sí quiero (oportunidades); lo que tengo y sí quiero (fortalezas).

Está claro que nada hay completamente cierto cuando estamos valorando posibilidades futuras, pero disponer de herramientas para centrar en nosotros mismos la decisión es importante porque nos permite asumir la responsabilidad sobre nuestra vida y así, independientemente del resultado final, podremos estar satisfechos de nosotros mismos porque habremos aprovechado una buena oportunidad para crecer como seres humanos.

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2 comentarios sobre “El puente

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    1. Partiendo de un buen equilibrio, desde luego que lo mejor son las oportunidades y las fortalezas, sobre todo para crecer! Las fotos son riojanas, más concretamente, del puente medieval de Briñas, sobre el Ebro, en el camino que une este pequeño y precioso municipio con la bulliciosa Haro. Si no lo conoces, te recomiendo su visita! Un abrazo!

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