La rosa y el rosal

Viendo esta foto, a punto he estado de borrarla porque la cámara de mi móvil no había enfocado correctamente la preciosa rosa que yo quería fotografiar. Sin embargo, no lo he hecho porque, al observarla bien, me he dado cuenta de una cosa importante: la rosa me había impedido ver el rosal mientras lo fotografiaba.

¿Y por qué ésto me ha parecido importante? Pues porque me ha hecho ser consciente de que, en ocasiones, los acontecimientos de nuestra vida adquieren (o les damos) tal protagonismo que terminamos creyendo que tan sólo vivimos un cúmulo de sucesos, que tenemos la sensación de que están inconexos entre sí, y que podemos llegar a caer en la fantasía de que nuestra vida no tiene sentido. Es decir, que al centrarnos en los detalles podemos perder la perspectiva y distorsionar los hechos hasta hacernos vivir en una falsa realidad, montada a base de pequeños detalles que nada o poco tienen que ver con nuestra verdadera vida.

Recuerdo que, cuando estudiaba Bellas Artes en la universidad (hace ya unos cuantos años de eso), una de las primeras cosas que aprendí fue a alejarme de vez en cuando de la obra en la que trabajaba para poder ver el conjunto y apreciar la conexión entre los detalles.

Escanear 67De alguna manera, ese aprendizaje se extendió al resto de mi vida y adquirí la costumbre de, cada cierto tiempo, pararme a analizar los detalles que me rodean, separarme un poco de ellos y percibir la realidad que me transmiten mis familiares, amigos, vecinos o desconocidos.

Entiendo que mi punto de vista no es mejor ni peor que el de los demás, pero si tiendo a centrarme siempre sólo en él, terminaré perdiéndome muchas cosas y, sobre todo, perderé la capacidad de aprender de los demás y de sus experiencias. Considero un buen (sano) ejercicio trabajar mi flexibilidad a todos los niveles.

 

Sí, ya sabemos aquello de que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero si podemos tomar la información que nos transmiten, asimilarla y aplicarla a nuestra propia experiencia, dándole nuestro toque personal, podríamos adquirir nuevas capacidades con las que crecer personal y/o profesionalmente.

Por eso, sin dejar de estar atentos a los detalles que hacen saltar la chispa en nuestras vidas (unas veces para encenderla y otras para incendiarla), aprendamos a observar el conjunto que, si bien puede resultarnos monótono o poco atractivo por norma general, también puede ubicarnos de una manera efectiva y darnos respuestas a preguntas vitales, con la ventaja adicional de que la distancia reduce el nivel de intensidad de las emociones que nos afectan a diario y nos permite observar las situaciones con mayor objetividad.

 

4 comentarios sobre “La rosa y el rosal

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