Amanecer

Esa noche me acosté temprano. No estaba cansada ni tenía demasiado sueño, pero una mano invisible parecía tirar de mí y decidí no resistirme. En contra de lo que suele ser habitual en mí pues disfruto de la oscuridad cuando voy a dormir, dejé la persiana levantada para observar las estrellas mientras mis oídos de centraban en el intenso silencio de un pequeño pueblo en invierno.

No recuerdo cómo ocurrió pero, en cierto momento, las estrellas iniciaron un baile en el firmamento, al tiempo que su titilar sincronizaba con sonidos de campanillas. Tuve la certeza de que estaba presenciando una sinfonía universal que permitía la armonización de los seres con sus vidas, y que yo era una de tantas personas que esa noche podían disfrutar de ella.

Lo que no sabía era lo que me esperaba pocas horas después, al finalizar ese luminoso concierto: las luces del alba comenzaban a asomarse, definiendo el horizonte con sus tonalidades anaranjadas; las estrellas temblaron, imaginé que por miedo a desaparecer ante la inminente salida del Sol, pero me equivoqué… Me incorporé mientras me frotaba los ojos, incrédula, ante el espectáculo que se desarrollaba frente a mí. El parpadeo de las estrellas fue haciéndose más intenso a medida que se acercaban entre sí y parecían hacerse más y más grandes. El Sol continuaba implacable en su ascenso y, aunque simulaba ignorarlas, prepotente, parecía que las estrellas hubieran decidido hacerle la competencia uniendo sus fuerzas.

Y sucedió que, en ese instante en el que el Sol comienza a despegar del horizonte y aún puedes observarlo sin miedo a dañar tus ojos, las estrellas aceleraron su danza en una espiral centrípeta y, al fundirse unas con otras, se precipitaron sobre mí y estallaron en millones de partículas por el choque, invadiendo mi cuerpo y mi mente, haciéndome partícipe de ese perfecto amanecer y de la luz que ilumina al mundo desde el origen de los tiempos.

La Luz, de la que ahora yo formaba parte, comenzó a cegar mis ojos. Necesité parpadear varias veces y, al hacerlo, desperté de un hermoso sueño en el que la Luz y yo nos habíamos hecho Una.

Me sentí feliz y plena observando cómo el Sol se colaba e inundaba de Amanecer mi habitación… ¡y mi vida!

Foto de: http://www.hdfondos.eu/imagen/195937/cielos-paisajes-estrellas-de-ciencia-ficcion-bosque-photography-arboles-puesta-de-sol

 

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