Almas nómadas

Ya desde bien pequeña sentía que era algo rara. Tenía preocupaciones existenciales poco comunes entre las niñas de mi edad (fui a un colegio femenino, así que apenas tuve contacto con los chicos hasta la adolescencia). Recuerdo que un día, tendría cuatro o cinco años, volví del colegio y comencé a jugar y recitar, como si fuera una canción, el “Ave María” que me acababan de enseñar. Entonces, me paré en la frase “ahora y en la hora de nuestra muerte” y empecé a repetirla, dándome cuenta de que ese “nuestra muerte” me incluía. Fue la primera vez que me vi azotada por la conciencia de mi propia limitación, de mi propia mortalidad.

Desde entonces, el de la muerte fue durante muchos años un pensamiento recurrente que, junto con mi educación en un colegio nacional pero regentado por monjas y mis propios impulsos de búsqueda espiritual, me llevó a investigar y tratar de experimentar aquello que no podía ver, tocar u oír, centrándome en mi experiencia interior de aquello que ocurría en mi entorno, sin que ello signifique que me volviera tímida o antisocial. Somos seres fundamentalmente sociables y, sin nuestras relaciones familiares y sociales, no podríamos crecer mental ni espiritualmente.

Quizás por este motivo, mis gustos en música, arte, lectura o amistades han sido bastante variados y, en algunos casos, incluso poco corrientes, y hoy quiero compartir contigo esta canción que me encanta desde la primera vez que la escuché, “Nómadas”. Tengo la sensación de que su autor e intérprete, Franco Battiato, es una de esas personas que parecen estar por encima de las miserias humanas, a pesar de que puedan vivirlas intensamente, impregnando toda su obra y su vida de un halo de moderno misticismo que consigue descubrir y mostrar al mundo la luz que hay inherente a todo lo que somos y a todo lo que nos rodea.

“Nómadas” es una de esas canciones que, hablando de soledad, tristeza, abandono y muerte, consigue hacer que me eleve y mire mi realidad presente con serenidad y optimismo. Si no la conoces, te invito a que la escuches con atención, dejando que se meta por todos y cada uno de los poros de tu piel para que llegue a tocar tu alma. Me consta que será un instante mágico.

Te dejo con la letra de la canción, un hermoso poema sobre la búsqueda interior y el esfuerzo personal por llegar más allá de las propias fronteras.

Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad,
en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados,
entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan.

Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo
la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino.
Bajo el tránsito de la aparente dualidad,
la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto
y los lamentos de la soledad aún se prolongan.
Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento,
y me iré de la ciudad, esperando un nuevo despertar.
Los viajantes van en busca de hospitalidad,
en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad,
y después duermen sobre las almohadas de la tierra.
Forastero que buscas la dimensión insondable,
la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino.

Foto: Marina Segovia Martín

 

2 comentarios sobre “Almas nómadas

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: