Sentimiento de culpa Vs Amor incondicional

El sentimiento de culpa es, probablemente, el auto chantaje más sutil y perverso al que nos sometemos por propia voluntad. Claro está que en, muchos casos, la maestría en auto culpabilizarnos llega después de ser bien amaestrados por otros seres, generalmente los padres, abuelos y demás ancestros inmediatos, que fueron, a su vez, víctimas de otras víctimas del siempre ilustrativo dueto formado por el sentimiento de culpa y su consecuencia lógica, el deseo de culpabilizar a otros para minimizar el propio malestar.

Y esto no es que lo diga yo, que lo he sufrido en propias carnes como un altísimo porcentaje de la población humana, sino que lo dicen filósofos, psicólogos y maestros espirituales desde tiempos inmemoriales. Lo cual nos lleva a pensar que los seres humanos aprendemos poco o nada de las experiencias y, por tanto, vamos algo lentos en nuestro verdadero objetivo de evolución, a saber, el amor incondicional.

¡Y así nos va! Seguimos dejándonos manipular, tanto a escala personal como a escala de especie, por los mismos bajos impulsos que ya nos tenían sometidos cuando sólo éramos unos primates viviendo en cuevas y luchando entre nosotros a muerte por una miserable supervivencia en un medio hostil. Seguimos comprando el deseo de poder y de ser “el más y el mejor” en todo lo que hacemos y decimos que se nos vende desde las multinacionales, los gobiernos o quién sabe desde dónde, realmente. Y seguimos cayendo en el sentimiento de culpa cuando no lo conseguimos porque… si no eres capaz de ser el mejor, es que eres un inútil o, simplemente, ni siquiera deberías haberlo intentado.

A nivel individual, la manipulación ejercida por los sentimientos de deseo y culpa se aprenden en la familia y la escuela, en los primeros años de vida. Y sólo con amor incondicional hacia uno mismo, traducido como aceptación de los propios errores y las propias limitaciones, y perseverancia podremos ir, poco a poco, auto superándonos y superando estas emociones limitadoras.

Mientras recorremos el camino, recordemos el consejo que nos dejaba el sabio Sun Tzu en “El arte de la guerra”: conoce a tus amigos, pero conoce mejor a tus enemigos. Como todo, este libro puede interpretarse en varios niveles, desde el más evidente y literal hasta el más sutil y oculto, por lo que podemos aplicarlo a nuestras experiencias interiores, entendiendo por “enemigo” a todo aquello que nos impide ser lo mejor de nosotros mismos.

Llegados a este punto, podemos examinar el sentimiento de culpa como un enemigo al que, si llegásemos a conocerlo en la suficiente medida, podríamos llegar a considerar un aliado en pos de conseguir ser quienes realmente somos. Y, si un número suficiente de seres humanos consigue esto, la humanidad dará el salto evolutivo que necesita para que nunca más tengamos que sentir como especie la culpa y la vergüenza por hechos como los que ocurren todos los días en la actualidad.

Seamos valientes, compasivos y honestos, enfrentémonos a nuestros demonios internos con el Amor incondicional y seamos la Humanidad que realmente somos, la mejor expresión de nosotros mismos, dejando de ser la infra humanidad que hemos sido hasta ahora.

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